Adicción a Internet

Blog divulgativo sobre el IAD (Internet Addiction Disorder)


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‘Es preciso dejar de tomar la adicción a Internet como un problema’

Menores en la Red
Hace unos días se celebraba el Día Internacional de la Internet Segura 2011, una fecha señalada para llamar la atención sobre la necesidad de una Red más amable con los más pequeños. Participaron numerosas organizaciones e instituciones aportando su grano de arena por la noble causa. Fue un día señalado que invita a la reflexión y que nos ha llevado a confirmar la relación de áreas de mejora que identificamos hace tiempo en materia de políticas públicas relacionadas con el uso seguro y saludable de las TIC por parte de la infancia y adolescencia.

Desde 2004, en PantallasAmigas hemos venido trabajando en este ámbito con la mirada puesta en países que nos superaban en cuanto al grado de penetración de las TIC en la sociedad (Canadá, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Finlandia, Suecia…) y en las políticas que en materia de uso sin riesgos de Internet se promovían en la Unión Europea iniciadas con el Programa Safer Internet (1999-2004). Esta experiencia y el trabajo de campo nos lleva a decir que nos queda mucho por hacer y que se puede hacer de manera más eficiente.

Diez claves para una mejor protección y promoción de la infancia y la adolescencia online.

  1. Dejar de considerar a niños y adolescentes únicamente como víctimas pasivas de los riesgos de la Red y tomarlos como elementos activos.

    Son agentes activos y forman parte del problema, porque en muchas ocasiones están ellos mismos también en su origen y, sobre todo, de la solución, puesto que pueden realizar extraordinarios aportes cuantitativos y cualitativos en las labores de sensibilización y formación al respecto (véase una experiencia en www.cibermanagers.com ).

  2. Evolucionar desde las soluciones de urgencia basadas en el uso de las TIC por parte de los más pequeños hacia apuestas estratégicas para la vida digital.

    En los momentos iniciales los niños usaban la Red mientras que ahora viven con naturalidad en ese entorno que es real, no virtual, pero digital. Por ello, además de promover el uso seguro y saludable de las TIC, es preciso el impulso de estrategias que conformen ciberciudadanos activos y responsables (ejemplos pueden ser www.netiquetate.com o www.internetamiga.com ).

  3. Abandonar el abordaje basado en los ejes tecnológicos (Internet, telefonía celular, videojuegos) para centrarse en lo sustancial y transversal.

    Con la convergencia de aplicaciones y dispositivos cada vez tiene menos sentido realizar un análisis separado, por ejemplo, de las adicciones o del ciberbullying en relación a un determinado canal o eje tecnológico. Es preciso, siguiendo el ejemplo, dejar de tomar la adicción a Internet como un problema y hablar, pongamos el caso, del reto que supone el uso abusivo de las redes sociales, al margen del dispositivo o contexto en el que se produzca. Otra cuestión diferente es que en las labores dirigidas a la ciudadanía sea preciso hablar de ejes concretos para un aprendizaje más significativo.

  4. Apostar de manera sistemática y curricular por las tareas de sensibilización y formación desde edades tempranas, eludiendo las acciones esporádicas.

    La velocidad con la que acontecen los cambios sociológicos y educativos ligados a las TIC nos ha llevado a la adopción de medidas puntuales, fraccionadas y aisladas. Es preciso, por la relevancia de la cuestión, realizar un esfuerzo de planificación y sistematización incluyendo de manera formal y regular en las aulas momentos para esta labor.

  5. Incorporar a padres y madres al nuevo contexto digital para que comprendan y acompañen mejor la vida de sus hijos.

    No es fácil abordar este aspecto por la enorme heterogeneidad de las situaciones y los perfiles que se pueden dar. Sin embargo, es preciso tener claro que la vida online de hijos e hijas es cada vez más intensa y se inicia a edades más tempranas y que únicamente desde una posición próxima a la misma podemos actuar con la diligencia y acierto deseable como padres y madres. Éstos deben ser capaces de tomar y adecuar sus propias decisiones en las labores de prevención, protección y educación, huyendo de la búsqueda de soluciones estandarizadas.

  6. Dejar de presuponer que niños, niñas y adolescentes desean estar al margen de las acciones que en torno a  su relación con las TIC emprendemos los adultos y permitirles y ayudarles a implicarse.

    En demasiadas ocasiones se piensa que hijos e hijas desean mantener una relación con la tecnología al margen de los adultos de la familia y, por ello, no les damos la oportunidad de que compartan su vida y conocimientos digitales. Algunas veces es la propia inseguridad la que actúa de barrera y, en otras, la mera comodidad. Es necesario interpelarles, darles la oportunidad para acercarse, escucharles, incluirles para que nos incluyan.

  7. Acortar los tiempos entre las labores de investigación y la aplicación de las conclusiones a las tareas de educación y prevención.

    Día a día vemos la rapidez con la que evolucionan tecnologías, usos y costumbres en relación a las TIC. Es fundamental estudiar con rigor científico estos fenómenos (véase el proyecto europeo EUKids online o los estudios del Foro Generaciones Interactivas en Latinoamérica y España) pero no lo es menos actuar diligentemente para que los resultados de las investigaciones sirvan para ser aplicados antes de que cambie la realidad analizada. En este sentido también es importante coordinar estudios para obtener valor añadido de su planificación conjunta y complementaria, soportada en metodologías compatibles. Por último, los objetivos e hipótesis de las investigaciones emprendidas habrían de ser puestos de manera previa a disposición de las organizaciones que posteriormente van a utilizar los resultados finales en sus labores de prevención, de manera que les permita anticipar ciertas variables y acompasar sus acciones.

  8. Se hace necesario compartir experiencias y recursos, comenzando por su registro previo y su caracterización y catalogación posterior.

    Aunque existen distintas realidades en cada país (idiosincrasia, grado de desarrollo tecnológico, nivel socieconómico…) las diferencias en cuanto al uso de las TIC son cada vez menores. Siendo la Red el espacio global por excelencia donde no existen distancias ni limitaciones geográficas, es obvio que compartir y colaborar son dos de las opciones más adecuadas especialmente cuando hablamos de intervenciones online (véase el caso de www.cuidatuimagenonline.com).

  9. Impulsar una más rápida adecuación de las leyes y los instrumentos de trabajo de la justicia.

    Los avances realizados en cuestiones relativas a la protección de datos personales, a la adecuación del código penal en relación al grooming o las voces que piden la figura del agente encubierto son primeros y tardíos pasos de un camino que se alarga por momentos y que, sin embargo, estamos obligados a acortar cuanto antes.

  10. Insistir a la industria, a la oferta, para que adopte una mayor y más transparente implicación.

    Las operadoras de telecomunicaciones, las redes sociales… tienen una responsabilidad que en muchas ocasiones no les es exigible por Ley. Las labores de autocontrol o regulación convenida y voluntaria se muestran escasas, insuficientes y demasiado etéreas. Sin su plena, constante y sincera colaboración no son posibles avances imprescindibles para la protección de la infancia y la adolescencia online.

No es cosa menor lo que todas las sociedades nos jugamos tanto en lo que tiene que ver con el bienestar de los niños, niñas y adolescentes actuales como con la conformación de los futuros ciudadanos. Estoy convencido de que estas diez sencillas orientaciones estratégicas nos resultarán de ayuda.

Fuente: Un Blog en Red

Privacidad y redes sociales

El siguiente vídeo de dibujos animados ilustra los conceptos citados en este artículo en el ámbito concreto de privacidad y redes sociales.

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¿Te permite Facebook dejar tu adicción?

¿Es fácil darse de baja en la red social más famosa del mundo? ¿Te dan realmente de baja? ¿Qué sucede si alguien anima a otros a darse de baja?

La Revista Consumer arroja alguna luz sobre estas cuestiones, cada vez más relevantes a medida que comunidades virtuales como Facebook se van haciendo con más y más usuarios. Pasamos a comentar su artículo:

En Facebook, en el apartado “Configuración de la cuenta”, se puede desactivar el perfil del usuario en esta red. El sitio pregunta la razón por la que el usuario se quiere desapuntar y proporciona varias respuestas predefinidas, además de una opción que permite explicar el motivo si no se corresponde con ninguno de los citados.

Parece de dudosa legalidad que obliguen a dar explicaciones acerca del motivo de la baja (¡el campo de motivo es obligatorio!):

Razón de la desactivación: (obligatorio)

  • Tengo una duda acerca de la privacidad.
  • Esto es temporal. Volveré.
  • Me paso demasiado tiempo utilizando Facebook.
  • No sé cómo utilizar Facebook.
  • Tengo otra cuenta en Facebook.
  • Recibo demasiados mensajes de correo electrónico, invitaciones y solicitudes de Facebook.
  • No creo que Facebook sea útil.
  • No me siento seguro en Facebook.
  • Otros

Si seleccionas cualquier otra opción excepto la de otros, te aparecerá un mensaje tratando de convencerte de que esa razón no es suficiente para dejar Facebook.

Por si fuera poco, la página de Desactivar cuenta comienza con algo que podría rozar la coacción o cuando menos el chantaje emocional:

¿Estás seguro(a) de que quieres desactivar tu cuenta?
Tus N amigos ya no podrán mantenerse en contacto contigo.

Fulanita te echará de menos / Enviar un mensaje a Fulanita
Menganito te echará de menos / Enviar un mensaje a Menganito

Que tus amigos no pueda ponerse en contacto contigo fuera de Facebook es simple y llanamente una mentira, con la que buscan retener al usuario o usuaria. ¿Acaso no existe el correo electrónico? ¿Acaso no existen otras redes sociales online, servicios de mensajería instantánea, chats..? ¿Acaso no existe el mundo real?

Pero sigamos con el análisis de Consumer:

La eliminación del perfil no es completa, ya que el usuario recibirá todavía correos electrónicos, invitaciones a eventos o avisos de etiquetados en las fotografías, a menos que marque la casilla para desactivar también la recepción de mensajes.

De la misma manera, a partir de la desactivación, ningún otro miembro de la red podrá acceder a la información que albergaba el usuario ni le encontrará en las búsquedas, si bien Facebook almacena durante un tiempo copias de seguridad de todos los perfiles que se han creado en su sitio.

Pese a todo, la desactivación de una cuenta en Facebook es reversible. Se puede volver a activar con la misma configuración anterior. Para ello, sólo se debe acceder a la red con el nombre de usuario y contraseña. A continuación, Facebook enviará un correo electrónico para confirmar la reactivación y las instrucciones para llevarla a cabo.

Es decir, incumplen el deber de cancelar los datos personales cuando se les pide expresamente que borren la cuenta. En realidad desactivas la cuenta pero no la borras, no la cancelas: tus datos siguen ahí, en sus ficheros, contraviniendo muy probablemente la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales española.

En la segunda parte del artículo se mencionan proyectos como el neerlandés Suicide Machine y el italiano Seppukoo (proyecto de Les Liens Invisibles) que como actos de denuncia de la adicción a Internet y en concreto a las redes sociales, promueven la liberación de los usuarios, facilitando de una manera irónica un suicidio virtual asistido, para desaparecer de esos mundos virtuales adictivos y recuperar la vida social real.

El sitio holandés Suicide Machine permite desconectarse al mismo tiempo de algunas de las redes sociales más populares, como MySpace, Twitter y LinkedIn. Su intención es que los usuarios se conciencien de que ellos deberían tener el control de sus datos y no las empresas.

Además, en Suicide Machine se crea una página en la que se refleja y se deja constancia de que el usuario ha querido abandonar esas redes sociales y se le da la oportunidad de escribir sus últimas palabras, a modo de epitafio virtual, junto con la fotografía de perfil que tuviera en la red social.

Desde el pasado mes de enero, Facebook ha bloqueado este sitio con el argumento de que incumplía sus términos de uso y ha borrado el perfil de esta empresa. La red social creada por Mark Zuckerberg también impidió el funcionamiento de un sitio similar, denominado Seppukoo. En él se puede encontrar una clasificación de las personas que optaron por eliminar su cuenta a través de este sistema y consiguieron que otros contactos les siguieran, con enlaces a sus páginas de despedida.

(…)

Si una red social considera que un comportamiento contraviene a sus políticas de uso, como facilitar el proceso de darse de baja, se arroga también el derecho a borrar cualquier rastro de la persona o empresa que haya iniciado el movimiento, sin posibilidad de replica porque todas las relaciones se originan en sus servidores y con sus reglas.

Es decir, Facebook no se preocupa por cumplir la legislación que protege los datos de los internautas pero sí por evitar que alguien facilite la cancelación de esos datos.

De hecho Facebook amenazó en diciembre pasado por medio de un bufete de abogados estadounidense a los artistas italianos responsables de Seppukoo mediante una carta con emprender acciones legales contra ellos, a lo cual han respondido que borrarán los datos de los ex-usuarios de Facebook que se han cibersuicidado mediante su servicio si son los usuarios quienes se lo piden, no Facebook, ya que dichos datos, así como las relaciones de amistad de los usuarios les pertenecen sólo a dichas personas y no a Facebook. Explican así mismo que la solicitud de Facebook es una violación de la libertad y privacidad de dichas personas que voluntariamente han dado su nombre y contraseña para borrarse de Facebook. Además las acusaciones de incumplir los términos de uso que lanza Facebook contra Suicide Machine y contra Seppukoo no tienen fundamento alguno al no estar ellos vinculados contractualmente con dicha empresa, sino los usuarios.

Por contra, otras redes como Tuenti o Twitter, proceden a borrar los datos de sus usuarios de manera mucho más conforme con la legalidad, según señala la revista en su artículo.

Fuente: Consumer, Seppukoo y elaboración propia.